Here’s a show for you… Zuly En Alma Y Corazón
Esa no era yo!
Salmo 25:7 – “De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,
Por tu bondad, oh Jehová”.
Era el año 2006 y nos tocó volver a Texas luego de haber pasado dos años en Carolina del Norte. Esta vez queríamos que todo fuese maravilloso y decidimos que íbamos a comprar una casa. Unos de mis sueños más anhelados y promesa de mi esposo para mí. Estaba feliz. Fueron unos meses de muchos cambios. Casa nueva, trabajo nuevo, amistades nuevas. Pero aun seguíamos distantes de Dios. Nuestra relación con Dios era inexistente. Materialmente nos iba muy bien. Ya cuando compramos la casa y estábamos situados en nuestros nuevos trabajos, comenzamos salir más como pareja y a dedicarnos tiempo a solas el uno con el otro. Conocimos gente maravillosa y cultivamos nuevas relaciones. Pero como en todo, el enemigo utiliza cada puerta abierta, cada oportunidad para colarse y hacer casa. Y así lo hizo. Entre esas estupendas amistades, se colaron algunas que no venían con buenas intenciones. Y lamentablemente las invitamos a nuestro hogar y las hicimos parte de nuestras vidas. Esto dió cabida a situaciones en las cuales a mí como persona se me falto el respeto y como esposa fui traicionada, nuevamente. Una cosa llevo a la otra y nuevamente, la infidelidad toca a la puerta de nuestro matrimonio y ya no aguante más. Muy seguidamente me llegaban mensajes, fotos, cartas, de mil maneras ante mis ojos se me comprobaba una y otra vez que mi esposo nuevamente me era infiel. Hay una frase que dice “la tercera es la vencida” y así fue. Ahí decidí que ya entre nosotros no existía respeto y que una relación de pareja nunca prosperaría si no había respeto. Le pedí a mi esposo el divorcio y el acepto. Nota…. Tenga mucho cuidado a quien usted le abre las puertas de su hogar y de su vida. No todos vienen con buenas intenciones. Proteja su hogar, su matrimonio y su familia. No le haga las cosas fáciles al enemigo.
Nos separamos por un año antes de procesar el divorcio. Durante este año vivimos en la misma casa y hasta dormíamos en la misma cama. No se cómo pude! Pero yo lo amaba tanto!!! El ver su cuerpo junto al mío y no poder tocarlo, acariciarlo me consumía en dolor y lágrimas. Ya eran 11 años de matrimonio y no importa como usted lo quiera ver, 11 años es toda una vida.
Vivíamos vidas independientes, pero aun así yo seguí con mi rol de ama de casa. Yo le cocinaba, le lavaba su ropa, todo en la casa estaba cuidado y limpio… pero él vivía una vida de soltero. Entraba y salía como quería y esa conducta añadía más dolor y heridas a mi corazón. Yo me sentía encadenada, como si estuviese en una cárcel.
A finales del 2009 nos divorciamos… y aun así continuamos viviendo juntos. Meses después el tomo un trabajo en el oriente y se fue por un año. Finalmente ya ambos éramos libres de un matrimonio sin futuro, pero aún yo seguía encadenada por el enemigo.
Comencé a sentir una necesidad de aprobación de parte de los hombres que me llevo a cometer muchos errores. Mantuve una relación de varios meses con un hombre que no era mío, que solo me usó para el sexo. Jamás pensé que yo fuese a ceder a algo tan denigrante.. Pero lo hice. Él nunca me respetó pero tristemente yo me conforme con eso. Comencé a salir mucho a fiestas en clubs. Pasaba todos los fines de semana de fiesta y pachangas, emborrachándome. Hay veces que aún no recuerdo como llegaba a mi casa. Me vestía muy provocativa, le reía las gracias a cualquiera que me tiraba un piropo. Había llegado a un lugar tan oscuro en mi vida que descarte mis valores y principios por una aprobación falsa. Y así viví mi vida por muchos meses.
Llegó un momento que decidí no tener a nadie en mi vida, pues aun amaba a mi ex esposo y en mi corazón, la esperanza de reconciliación estaba.. Pero no en el de él. Cuando comprendí que eso era una esperanza perdida, pues decidí quedarme sola y darme tiempo. No quería seguir cometiendo errores y desvalorizándome. Estaba triste y cansada. Fue ahí cuando conocí a un hombre que con sus detalles y atenciones se ganó mi corazón. Y comenzamos una relación.
Todo entre nosotros iba muy bien y cada día que pasaba yo me iba enamorando de él.
Había llegado el tiempo en que mi ex esposo volviera de su viaje y mi corazón estaba confundido. Ya sabía que no había un futuro para nosotros, pero si veía un futuro en mi nueva relación. Ya yo había comenzado a mudarme de la casa que compartimos para que él se ubicara en ella y así yo tener mi privacidad. Finalmente llego el día y cuando lo vi sentí mucha alegría. A pesar de todo él y yo éramos los mejores amigos y mi corazón aunque dolido, nunca dejo de amarlo. Platicamos por horas. El sabia de mi relación y quería conocer a mi nueva pareja. Me dio un poco de temor pero accedí a que en algún momento se conocieran.
Al día siguiente partí para un viaje de fin de semana acompañada de mi nueva pareja. Mientras íbamos de camino, un sábado 1ro de mayo a las 10 de la mañana recibí la llamada más devastadora que jamás he recibido en mi vida… y en ese momento mi mundo se derrumbó por completo.
Cuando decidimos vivir unas vidas lejos de Dios, nuestro mundo siempre va a estar en una cuerda floja. Ignoramos nuestros valores y comenzamos a ser esclavos del enemigo. Perdemos nuestra identidad! Solo en Cristo podemos vivir vidas y matrimonios sanos. En El podemos vencer cada obstáculo que se presente. Solo en Jesús encontramos sanidad para nuestras heridas. No le dé espacio al enemigo a ser dueño y señor de su vida y de su familia. Al hacerlo solo ira de camino al fracaso. Permita que Dios sea el centro de todo.
Amigo lector, acompáñame en el siguiente capítulo donde les relatare como esa mañana cambio mi vida para siempre. Los espero.
Viviendo en culpa

Hechos 3:19, NVI “Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor”
La infidelidad es una trampa mortal. Puede tocar a tu puerta en cualquier momento de tu vida. Te puede hacer la víctima o el causante de la traición.
En el momento en que me encontraba en la posición de víctima, el enemigo me quiso hacer sentir tan devastada, triste y dolida, que pensé que la venganza o el pagar ojo por ojo y diente por diente me daría la paz que necesitaba. Y comencé a dejar que mi mente y mis oídos se envolvieran en su trampa. Cuando te has sentido olvidada, abandonada y traicionada, anhelas escuchar palabras lindas, das cabida en tu mente a pensamientos de que cualquiera que te diga algo bonito o te encuentre atractiva es lo que necesitas. El enemigo es más astuto que tú!
En la góndola de la tienda donde conocí a este galán, deje mi amor propio y mi respeto. Aunque nunca me envolví sexualmente con él, si abrí mi corazón a la traición. Hablaba con él a escondidas, pensaba en el constantemente. Pensé que me podía justificar pues la víctima en todo esto era yo. Un día mi esposo descubrió mis conversaciones. Pensé que mi mundo se derrumbaba. Esta no era yo… lo que hice no se puede comparar con lo que él me hizo a mí. Pero tuve mucho miedo. Su ira se reflejaba en todo su cuerpo. Sus palabras eran hirientes. Es la única vez en mi vida que sentí que mi vida estaba en peligro. Pensé, una mujer herida llora, duele, se deprime. Pero un hombre herido se puede cegar al punto que pierda su capacidad de razonar. Y escapé de mi apartamento. Busque refugio con unos amigos que Dios puso en mi camino, los cuales me protegieron y cuidaron de mí. Me sentía tan perdida. ¿Es esto lo que quiero para mi vida? Me pregunte…
Días después tuve que volver al apartamento que compartía con mi esposo a recoger mis cosas. Mi esposo me esperaba. Pensé que me arriesgaba al ir pero no tenía otra opción. Cuando entré lo vi triste, con su cabeza baja. Mi plan era hacer todo lo más rápido posible y huir nuevamente. Pero él me estaba esperando para hablar. Ya en mi mente yo había decidido marcharme, dejar todo y comenzar de nuevo. Aun así me sentía culpable. Decidí entonces escucharlo. Con lágrimas en sus ojos y cuerpo de rodillas me gritaba que por favor, le diera otra oportunidad. Que el sabia en que había fallado y quería remediar. Que prometía que me daría hijos, una casa propia, pues sabía que eran los anhelos de mi corazón. Rogaba por una segunda oportunidad. Y yo, con fallas y defectos pero con un corazón que deseaba ser amada y anhelaba ser feliz, acepté.
Algo en lo que no pensé era que ahora en vez de ser yo la que carecía de confianza, era él. Vigilaba cada uno de mis pasos. Contaba los minutos que me tomaba al llegar a casa de mi trabajo… wow, ahora era yo la que se encontraba bajo el lente de la lupa. Y que horrible se siente cuando no confían en ti. Hay un dicho que dice “El ladrón juzga por su condición” y es muy cierto. Solo tenía que aceptar que por un tiempo, nuestro suelo estaría temblante. Cuando se pierde el respeto y la confianza, se pierde TODO. Ya yo había cortado toda comunicación con esa persona, pero mi culpa me perseguía. Mi autoestima estaba por el piso, me sentía tan pequeña. Tenía miedo de mirar al lado, de hacer algo que diera motivos de desconfianza.
Eso es lo que hace el enemigo en nuestras vidas. Te acusa, te señala, te quita tu valor. En el no hay gracia que valga, perdón que valga, no existe redención. Contrario a lo que nuestro Dios nos da. En Dios somos perdonados, somos redimidos. Su gracia nos cubre, su sangre nos limpia. No hay pecado ni falta que él no perdone cuando nos rendimos y confesamos nuestras culpas. Arrepentimiento es la clave. Y yo estaba muy arrepentida… pero aún seguía alejada de Dios.
Las cosas marcharon bien con el tiempo, pero nunca fueron iguales. Nunca lleve mis culpas ante la cruz, solo aprendí a vivir con ellas. Y vivir en culpa, dolor y traición es horrible. Te drena, te hunde, te atrasa. Si tan solo hubiese llevado mi dolor a sus pies, otra hubiese sido mi historia. Tratar de vivir una vida sin Dios, es como nadar en el mismo estanque y nunca alcanzar la orilla. Estas muerto en vida. Solo existes, no vives. La única vida real y verdadera solo la podemos encontrar cuando vivimos en Cristo.
En mi próximo capítulo les hablare de como todo este proceso que pase fue solo una distracción para alejar mi corazón de Dios con resultados desastrosos. Te espero!
He decido dejarte y seguir mi camino
Salmo 51:1-3 NBV “Ten compasión de mí, Dios, conforme a tu gran amor. Conforme a tu piedad, borra mis pecados. 2 Lávame de toda mi culpa y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mi vergonzosa acción; día y noche me persigue.”
“Ya que no he podido lograr mi sueño de ser madre, quizá debería enfocarme en mí, en mi esposo. Creo que es tiempo que salgamos a divertirnos. Necesito aliviar este dolor!” Y así lo hice. Me enfoqué en mi trabajo, en mis actividades extracurriculares, puse mi sueño de ser madre y expandir mi familia a dormir.
Era el año 2001. Estábamos viviendo en Puerto Rico por una temporada luego de que mi esposo terminara su contrato con las fuerzas armadas. Las cosas no nos iban muy bien económicamente, así que decidimos regresar a Texas y buscar trabajo. El decidió venir primero para yo poder así continuar generando ingresos en lo que él conseguía un trabajo. Seis meses después lo alcancé. No teníamos mucho pero estábamos dispuestos a comenzar de nuevo. Él ya tenía un trabajo y ahora me tocaba a mí buscar. Aplicación tras aplicación y nada.
Mientras esperaba por una oportunidad de trabajo, una mañana durante mi rutina de los quehaceres del hogar, abrí una gaveta en mi cuarto y encontré una carta que cambiaría mi vida para siempre. En esa carta pude leer los detalles de una relación extra marital que había tenido mi esposo mientras yo estaba fuera del estado.
Mi cuerpo se adormeció. No sabía que hacer… en realidad nunca pensé que esto me pudiese pasar a mí. Todo parecía estar bien, normal, ningún indicio de que mi matrimonio marchara mal. Entré en un estado de depresión. No sabía cómo confrontarlo. Sentía miedo, angustia, dolor. Y ahora que iba a hacer? Me tomó como una semana antes que pudiese hablar con él del asunto. Y cuando al fin lo hice, me ignoró y lo negó. Me sentía tan destruida, Me culpé de lo sucedido, no dormía ni comía, no me levantaba de la cama. Pasaba días en mi cuarto, sin nadie con quien pudiese hablar. Entré en un estado de total depresión y angustia.
Y ahora qué hago? No puedo quedarme con alguien que ya no me ama, que no le importó traicionar mi confianza, mi amor. No tengo dinero, no tengo trabajo, no tengo familia aquí. Tenía que tomar una decisión pronto. Lo mejor era regresar a Puerto Rico. Sabía que mi familia no me iba a desamparar y me recibirían. Cuando se lo comuniqué a mi esposo, el me pidió que no lo hiciera y que me quedara. Que estaba arrepentido de lo que había hecho y que me prometía que jamás haría algo así. Y yo le creí. Lo perdoné, y me quedé.
Así vivimos dos años y volvimos a caer en lo mismo. Engaño tras engaño, mentira tras mentira. Esta vez lo tome diferente. Estaba más decidida y le pedí el divorcio. Ya no quería seguir viviendo en desamor. Había comenzado a asistir a una iglesia, pues a pesar de todo siempre le temía a Dios aunque vivía una vida muy lejos de él. Sabía que solo Él podría mostrarme el camino a seguir en un momento tan fuerte en mi vida.
Recuerdo que un fin de semana del el día de las madres, decidí hacer unos pequeños regalos para las madres que asistían a la iglesia. Era una congregación pequeña, y me había encariñado con todas ellas. Así que fui al supermercado a comprar unos chocolates. Como ya todo lucía que mi matrimonio no iba para ningún lado, decidí no ponerme mi anillo de matrimonio más… y más aún cuando él ya no usaba el suyo.
Mientras estoy paseándome por las góndolas, noté que había un muchacho que me perseguía de góndola en góndola. Hasta que en un momento dado me miro y me dijo: “Te he estado observando.. Eres muy bonita y me gustaría pedirte tu número”. No recordaba cuando fue la última vez que alguien se había fijado en mí… cuando fue la última vez que me dijeron que era bonita. Lo miré y le respondí:” muchas gracias por esas palabras, pero no te puedo dar mi número. Soy una mujer casada”. A lo que el respondió” si lo eres, donde está tu anillo?” No supe que contestar… no le tenía que dar explicaciones a un extraño! Él me dijo: ”aquí está mi número por si cambias de opinión”. Lo tomé, lo guardé….. y permití que el enemigo se colara abriendo una puerta que debí haber mantenido cerrada. Se me presentó hermoso, galán y dulce, todo lo que una mujer puede soñar en el momento más indicado, cuando me sentía sola. Y días después lo llamé. Y desde ese momento el enemigo tomó control de mis acciones las cuales se convirtieron en una ilusión peligrosa.
Cuando estamos alejados de Dios, se nos hace muy fácil caer en la trampa del enemigo. Todo lo que nos sucedió a nosotros en nuestro matrimonio fue simple y sencillamente porque decidimos darle la espalda a Dios y hacer las cosas a nuestra manera. Nos envolvimos en satisfacer nuestro deseos carnales y nos olvidamos de cuidar nuestra alma y de nuestro espíritu. Nos hicimos vulnerables a los ataques del enemigo. Nos hicimos amigos del engaño, de la traición. Nos llenamos de desamor.
El enemigo utilizará las artimañas más agradables, hermosas y atractivas para envolverte. Y susurrará a tu oído cuando más sola te encuentres. Te dirá las palabras más hermosas cuando tú autoestima esta por el piso. Si lo escuchas y le das entrada, te enredará en su trampa mortal!
El engaño y la traición duelen. Perdimos las fuerzas y sentimos morir. La depresión se apodera de nuestros cuerpos y enfermamos emocional y físicamente. Si nuestro espíritu también está muerto, entonces lo hemos perdido todo. Una vida sin Dios es vana y con rumbo a total derrota. Lo que viví lo pude haber evitado si hubiese puesto a Cristo como centro de mi casa, de mi vida, de mi matrimonio. Mi alejo y rebeldía me costaron muchas lágrimas y mucho dolor.
Como humanos enfrentamos infinidad de pruebas y tentaciones. No porque estemos asistiendo a una iglesia significa que no podemos caer. Si nuestras “defensas espirituales” están bajas, corremos peligro. Yo le llamo Anemia Espiritual. Si no hacemos a Cristo dueño y Señor de nuestras vidas, de nuestros matrimonios, vamos camino a la derrota. Si estando en Cristo se nos hace difícil sobreponer ciertas situaciones y obstáculos, cuanto más si no estamos agarrados a Él, si vivimos nuestra vida a nuestro antojo y conveniencia. Cristo y solo Cristo puede tomar el control de nuestras situaciones y llevarnos a puerto seguro.
Amado lector, en el próximo capítulo les relataré la importancia de no dar lugar a la tentación del engaño y las relaciones extramaritales. Acompañame.
Rota

Salmo 147:3, NTV «El sana a los de corazon quebrantado y les venda las heridas».
Acostada en mi cama, aqui pensando y pensando. Me pregunto ¿porque? No entiendo lo que sucedio. Necesito respuestas Dios… por favor escuchame!
Puedo ver a mi esposo a travez de la puerta de la cosina. Tiene en su mano un rifle de balines. Mira entre los arboles… y dispara, y dispara y nuevamente dispara. ¿Que pasara por su cabeza? Podra ser que ya esta harto de esta situacion? ¿Harto de mi? Aun no he escuchado salir por su boca un «lo siento mucho», un «todo estara bien», un «¿Que puedo hacer por ti mi amor?» ¿Es que acaso el no entiende que mi dolor fisico y emocional me esta destruyendo? ¿Me estara culpando por lo sucedido? ¿Como puede ser tan insensible a mi dolor cuando acabo de perder para siempre a mi bebe? El nunca entendera lo que se siente… el no lo cargo en su vientre!
Cuan equivocada estaba. Nunca pense que a el tambien le dolia lo que estaba pasando, que el tambien habia perdido una parte de su corazon, que como yo el tambien sufria. Pero ninguno sabia como lidiar con lo que nos sucedia.
Estuve una semana en reposo y practicamente inmovible, pues luego de hacerme el procedimiento quirurgico de limpieza, la anestecia espinal me dejo inmovil por muchos dias. Ya me esperaban en mi trabajo. Para la compañia una semana debia ser suficiente para alguien que «solo perdio un bebe»… no estamos hablando de un parto. Que equivocados estaban! No tenian la mas minima idea de como duele un aborto espontaneo fisica y emocionalmente.
Cuando al fin tuve contacto con otras personas, recuerdo que muchos, tratando de ser amables y compasivos me decian; » no te preocupes, que puedes seguir tratando hasta que lo logres». » A lo mejor venia con problemas de salud, Dios sabe todas las cosas». Hoy les dire que son los comentarios mas estupidos e ignorantes que cualquier persona te puede decir cuando eres tu la que sufre, la que pierde, la que duele… la que esta ROTA!
Queria tener fe, queria creer, queria confiar en Dios. Pero no me sentia igual. Tenia mucho dolor y ya estaba sintiendo coraje con Dios. Comenze a guardar silencio con El… comenze a tomar mi propio rumbo, mis propias decisiones. Ya la fe no me sustentaba. Y comenze a culparlo tambien. Y como no hacerlo si todo siempre estuvo en sus manos y el lo echo a perder.
Amado lector. ¿Cuantas veces te haz sentido asi? Sientes como si Dios te hubiese abandonado. Como si El no quisiera tu bien y lo responsabilizas por las situaciones dificiles que enfrentas. Somos humanos… siempre buscamos un culpable, un responsable de nuestro dolor. Mengua nuestra fe y quitamos los ojos de los lugares celestiales. Pero hoy te digo, no permitas que el enemigo llene tu corazon de duda haciendote pensar que Dios no te escucha, o no se interesa por ti, o que las situaciones no obraran para nuestro bien. Dios conoce nuestro final antes de nuestro principio. No hay nada que lo tome por sorpresa. Aunque no lo veas, aunque no lo escuches y aunque no lo sientas, ten la certeza de que El esta obrando en nuestra situacion. El te ama demasiado como para dejarte solo y desamparado.
Te invito a que me acompañes en la proxima publicacion para que puedas conocer como fue mi vida cuando decidi darle la espalda a Dios.
Bendecidos 💞
Cuando el alma y el corazon duelen

Deuteronomio 31:8 NTV- «No temas ni te desalientes, porque el propio Señor ira delante de ti. El estara contigo; no te fallara ni te abandonara».
Era julio del año 2001 y tenia 14 semanas de embarazo. Estaba tan feliz..al fin iba a ver mi sueño de ser madre hecho realidad. Espere mas del tiempo sugerido por mi medico para tratar de embarazarme nuevamente. Tres años habian pasado de mi perdida y aunque nada ni nadie podria reemplazar a mi primer angelito, estaba segura que este bebe podria llenar ese vacio que sentia en mi interior. Tomamos unos dias libres mi esposo y yo y nos fuimos a la playa con unos amigos por tres dias. Fueron unas vacaciones cortas pues el jueves de esa semana tenia cita con mi ginecologo y no podia faltar. Me sentia muy bien, solo algunos malestares mañaneros con acides constante, pero en general todo marchaba de maravillas. No habia nada de que preocuparse.
No pude llegar a tiempo ese jueves a mi cita asi que tuve que posponerla para la semana siguiente. Ya en mi cabeza planificaba irme de compras el lunes siguiente y buscar cositas para el bebe. Cada dia mi alegria aumentaba.
Era jueves en la tarde y habia comenzado a sentir unos dolores muy agudos y note sangrado en mi orina. No sabia que hacer. El miedo y la angustia se apoderaron de mi. Llame a mi medico y el viernes en la mañana me recibio. El dolor y el sangrado no cesaban. Mi medico comienza a preparar la maquina de ultrasonido y me llevan al cuarto de sonografia. Mientras el medico estaba mirando la pantalla, note que su rostro se veia afligido y no me decia ni una palabra….. y mi mente comenzo a preocuparse. Termino de hacer el ultrasonido y me dice : » no tengo buenas noticias.. el corazon de tu bebe dejo de latir».
Me enviaron para mi casa por el fin de semana bajo medicamentos para controlar el sangrado. El plan era recluirme la semana siguiente. Me monte en mi auto y en mi viaje de regreso a casa no podia parar de llorar. ¿Porque otra vez? ¿Acaso no te importa mi sufrimiento Dios? ¿Es que nunca me daras lo que anhelo?
El sangrado se intencifico al pasar las horas y el viernes en la noche ya me esperaban en el hospital para provocar mi parto. En la mañana del sabado comenze a dilatar, rompi fuente y alrededor de las 11 de la mañana pari a mi bebe en el baño de mi cuarto de hospital. Ya se le podia ver su cabezita, su cuerpito cobrando forma. Nunca podre olvidar esa imagen…. la recuerdo como si hubiese pasado hoy. Me encontraba sola en el cuarto con una enfermera, pues mi esposo estuvo trabajando en la madrugada y estaba en la casa descansando… no habia nadie que me pudiera dar una palabra de apoyo, un abrazo.. nadie..y alli me encontraba yo, una vez mas, con el alma y el corazon destrozados en compañia de mi amiga soledad.
Muchas veces tenenes que enfrentar desiertos solos. Anhelamos una mano amiga que nos abraze, que nos levante, pero no la hay. Y aun cuando mas solos nos encontremos, Dios nunca nos deja. Nuestra tristeza es tan grande que no podemos persibir su presencia, pues nos sentimos prisioneros de nuestra situacion. En ese momento yo no podia sentir a Dios, solo sentia un abandono indescriptible. ¿Como creer y confiar en que todo obra para bien cuando se me ha quitado lo que mas anhelaba mi corazon no una vez, pero dos veces? Yo habia orado incansablemente por mi milagro… pero setia que El no me habia escuchado.
Amado amigo que lees mis palabras, ¿te haz sentido alguna vez de esta manera?
En el proximo capitulo les hablare sobre el proceso que enfrente luego de mi segunda perdida y como esta vez ya Zuly no fue la misma. Acompañame.
DIOS TE BENDIGA
En el 1997… El comienzo.
Jeremias 29:11 NTV «Pues yo se los planes que tengo para ustedes- dice el Señor. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza».
Inverti mi juventud soñando en como seria mi vida futura. Siempre soñe con tener dos hijos y un esposo hermoso (en mis sueños lo imaginaba con unos ojos verde esmeralda), y compartiamos una vida perfecta pero no lujosa. 12 de abril del 1997.. ese fue el dia en que uni mi vida a ese hombre guapisimo de ojos marron (estaba muy enamorada como para fijarme que no tenia ojos verdes), del cual les hable en el capitulo de introduccion. Nos casamos y al mes siguiente nos mudamos al estado de Texas por ordenes militares. En junio de ese mismo año descubro que habia quedado embarazada. Que miedo! No estaba preparada. Era muy rapido! Pero, wow que emocion. Me convertiria en mama! Mis sueños se estaban convirtiendo en realidad.
Mis primeras semanas fueron horribles. Vomitaba muchas veces al dia, no podia comer ni oler nada sin enfermarme. En mis sueño de joven estos malestares no existian! Pero cada dia me enfermaba mas. Ya habia cumplido 12 semanas de embarazo cuando comenze a sangrar. Nos toco ir a sala de emergencias y ahi descubren que tenia un tipo de embarazo llamado «embarazo molar» el cual rara vez ocurre. El medico me explico que ya mi bebe se habia convertido en una masa sin vida y que habia que removerlo de mi.
Que? Masa muerta? Pero como?… que sucedio? Comenze a sentirme tan culpable. Me decia a mi misma » no te cuidaste bien, no comias bien, de seguro lo podias haber evitado» mientras que al mismo tiempo me recordaba a mi misma cuanto amaba a mi bebe.. y que no queria perderlo. Esto no me podia estar pasando a mi.
La realidad era que al siguiente dia volvi a mi casa sin una parte de mi. No entendia el porque de la situacion. Recuerdo que ni mi esposo ni yo queriamos hablar del tema para no llorar. Yo solo queria un abrazo, unas palabras de aliento… pero preferimos mantener silencio con la esperanza de que el dolor eventualmente desapareciera. La realidad es que ese dolor nunca se va.
Comenze a ver un cambio en mi esposo que no entendia. No queria hablar de hijos, de lo sucedido, y corto completamente su relacion con Dios. No entendia el porque de su conducta. Acaso estaba enojado con Dios por nuestra perdida? Si.. estaba muy sentido con Dios por eso. Pero yo no queria sentirme asi. Mi fe y amor por Dios no me permitirian culparlo de lo sucedido. Aunque doliera, aunque estaba sufriendo, yo queria pensar que todo tiene un proposito en la vida. Lo entendiera en ese momento o no.
Y desde ahi nuestras vidas ya no fueron las mismas. Esos sueños que tuve de jovensita comenzaban a desvanecerse. No me sentia feliz… me sentia vacia.
Quiza tu que me lees te identificas con mi historia… y hasta hayas sentido que en realidad Dios ha sido el culpable de tu situacion. Si algo te puedo asegurar es que todo obra para bien a aquellos que aman a Dios. No lo vas a entender, no vas a tener todas las respuestas que necesitas, no olvidaras lo que paso, pero si puedes comenzar de nuevo. Si puedes continuar y disfrutar de una vida hermosa porque Dios la ha diseñado para ti. Nuestros sueños quiza no sean los sueños que El tiene para con nosotros. Pero algo si te puedo asegurar.. Sus sueños son mucho mejor que los nuestros. Pidele a Dios que te enseñe a cumplir los sueños que El sueña para tu vida. Te aseguro sera el comienzo de una nueva vida para ti.
Amado lector, acompañame en mi siguiente capitulo. Esto es solo el comienzo. Dios te bendiga!
Bienvenido a mi blog!
Bendiciones…Bienvenidos a mi blog. Estoy my feliz de poder compartir con ustedes a travez de las redes. Mi nombre es Zuly Del Valle. No soy una persona famosa pero si alguien que reconoce que Dios la ha llamado con un proposito.
A mis 43 años de edad he podido experimentar cosas hermosas en mi vida personal, espiritual y profesional. Dios ha sido bueno y mas que bueno conmigo. Pero tambien he experimentado mucho dolor, traicion y perdida.
Cuando tenia 21 años de edad me case con un hombre bello (hasta el sol de hoy lo considerare el hombre mas hermoso y guapo que he conocido en mi vida). Eramos muy jovenes y la realidad de una vida matrimonial llena de responsabilidades nos esperaba. A la verdad compartimos muchos años buenos y muchos años de extrema dificultad. No pudimos ser padres pues perdimos dos hijos a los cuales no vimos nacer. Una experiencia que no le deseo a nadie, la cual te marca por el resto de tu vida. Y si, ese vacio siempre se siente…. puedo dar testimonio de eso 21 años despues.
Esto es solo el comienzo de mi historia en mi vida adulta. En mis proximos blogs compartire mis experiencias mas a fondo y como Dios me ha sustentado a travez de mis desiertos. Amigo lector, te invito a que me acompañes en la proxima cita. Dios tiene algo hermoso y poderoso preparado para ti. No lo rechazes.
The Journey Begins
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Good company in a journey makes the way seem shorter. — Izaak Walton

